La educación según Kant, es un arte cuya pretensión central es la búsqueda de la perfección humana; por lo tanto la labor docente es trascendental en la vida de los niños, niñas y adolescentes que transitan por las aulas de clase, ya que de nosotros depende que nuestros estudiantes sean mejores personas e individuos preparados para superar adversidades que puedan encontrarse en su camino.

Mi nombre es Guido Caluña, soy profesor de tercer año de educación general básica en la Unidad Educativa “San Luis Gonzaga” desde el 2.016. Durante este tiempo he tenido un sin número de aprendizajes significativos que han favorecido mi gestión docente y me han convertido en un profesional más capacitado y con más experiencia.

Desde el año 2.016, la unidad educativa inicio con el proceso de “InnovAcción XXI”, el cual busca transformar el modelo educativo para mejorar el proceso de enseñanza – aprendizaje en nuestros estudiantes. Durante este proceso nos han capacitado a los docentes en la implementación del aprendizaje cooperativo, inteligencias múltiples, metodologías activas, rutinas de pensamiento, aprendizaje basado en problemas, entre otras estrategias que favorecen la interacción del estudiante y el maestro en el aula de clase.

Todo cambio resulta un proceso complicado y la “InnovAcción XXI” no es la excepción; debido a lo complejo que es cambiar un paradigma educativo que se ha venido desarrollando durante tantos años. Pero al observar nuestro mundo que está en una constante transformación y que no solo tiene una evolución tecnológica, sino que las necesidades de la sociedad también están cambiando; nos damos cuenta que los conocimientos y habilidades que necesitan aprender nuestros estudiantes deben estar en dirección a este mundo cambiante en el que vivimos, por lo cual todos los que  formamos parte de este proceso de transformación, estamos convencidos y al mismo tiempo entregados a dar nuestro mayor esfuerzo por cambiar la educación y llegar satisfactoriamente a la innovación que busca formar buenos seres humanos; que sean conscientes, competentes, compasivos, comprometidos y creativos.

Una de las mayores satisfacciones como profesor, es saber que estoy logrando un cambio positivo en mis estudiantes y al trabajar en esta institución, estoy en un constante aprendizaje; el cual me está permitiendo obtener las mejores habilidades de mis estudiantes, tanto en lo cognitivo como en lo socio – afectivo.

Un día como profesor del Gonzaga, es saber que mis estudiantes me van a recibir con una sonrisa, un abrazo, una historia entretenida o simplemente con un “hola profe”; que desde el inicio de la jornada académica, hace que mi día empiece de la mejor manera, para hacer lo que más me gusta; enseñar. El saber que el esfuerzo, la dedicación y la planificación que realizo se traducen en que mis niños van a aprender de una manera lúdica y significativa los conocimientos que deseo; son las motivaciones para seguir preparándome cada vez más, ya que considero a la educación como el eje para transformar el mundo.

Enseñar es mi vocación y el Gonzaga es la institución que me da la oportunidad de hacerlo; por ello siento el compromiso de dar lo mejor de mí cada día y de “Ser más, para servir mejor”.