Juramento a La Bandera 2021
Comunicación U.E. Gonzaga
27 de septiembre de 2021

Queremos compartir con la comunidad educativa los discursos que el 24 de septiembre se dieron en honor a nuestra Bandera.

Discurso Abanderado, Joel Molina

“La buena vida es la que está inspirada por el amor y guiada por el conocimiento” -Bertrand Rusell

Buenos días, me llena de mucha emoción el poder estar con ustedes este día tan especial.Un cordial saludo a los distinguidos miembros de la mesa directiva. 

  • Msc. Carmen Cañas Martínez RECTORA DE LA UNIDAD EDUCATIVA
  • Msc. Sonia Lapo DIRECTORA ACADÉMICA 
  • Msc. Maribel León DIRECTORA DE PASTORAL
  • Msc. Fernando Chiriboga COORDINADOR ACADÉMICO
  • Msc. Iván Leiva MIEMBRO DEL CONSEJO EJECUTIVO DE LA U.E. SAN LUIS GONZAGA

Queridos profesores, estimados padres de familia, invitados especiales, compañeros y amigos 

Es un orgullo levantar nuestra mirada y cobijarnos con los colores que simbolizan nuestra esencia de ser ecuatorianos, en este día tan especial, juramos lealtad y amor por la patria, con humildad nos comprometemos con nuestro país para cuidarlo y honrarlo, siendo forjadores de un mejor porvenir con la convicción de ser diferentes, de ser mejores y en el camino encontrar sabiduría y verdad que nos permitan seguir construyendo una patria libre, en la que el futuro de cada uno se vislumbre con optimismo.

Al estar aquí frente a ustedes, recuerdo con emoción aquel primer día en el que vestí el uniforme y forjé mis primeros y gratos recuerdos, un inicio inesperado que nos llevó a recibir nuestras primeras clases en el auditorio. Aquel día dejamos volar nuestras ideas y pensamientos que, gracias a nuestros maestros y guías, con el paso de los años se fueron puliendo,obteniendo en ese camino lo mejor de cada uno de ellos. Cada lección, por pequeña que fuese, nos enseñó que podemos fracasar, pero que lo importante es levantarse y seguir adelante. Los años han pasado desde ese primer encuentro , crecimos, cambiamos, y ya como chucaritos apreciamos mucho más nuestro colegio; vivencias y experiencias únicas que cada uno fue experimentando: los campamentos, el FAS, las misas, las fiestas patronales, en fin; cada hermoso momento de enseñanza nos fue marcando desde pequeños y nos ha trazado la recta para ser mejores cada día. 

Llegamos al bachillerato, sabiendo que cada vez estábamos más cerca de alcanzar nuestra meta, en nombre de mi generación quiero agradecer por cada momento vivido, primero a Dios y a nuestra Lolita que hoy nos permiten estar reunidos y que han sido también nuestros compañeros en este caminar a mi Gonzaga, que nos abrió sus puertas y abrió nuestras mentes y corazones a través de la mejor guía, nuestros profesores y directivos que día a día forjaron el conocimiento, los valores e inculcaron en nosotros el compañerismo, el respeto y el patriotismo que hoy nos reúne, un gracias así de grande a mis compañeros y hoy amigos por los momentos especiales, pues entre risas, juegos y estudio, me permitieron comprender el significado de una verdadera amistad y el orgullo y la alegría de ser un Gonzaga.

Gracias a nuestras familias, por el amor incondicional, por ser el regazo donde siempre acudiremos a celebrar nuestras victorias y a abrazar nuestras esperanzas, gracias por ser el ejemplo en el que cada uno de nosotros se vio reflejado. De manera especial me gustaría agradecer a mis padres, por la entrega y el amor que me han dado desde antes que tuviera memoria, que si no fuera por ustedes no hubiera sido capaz de convertirme en quien soy el día de hoy, a mi mami por estar en cada momento, por hacer hasta lo imposible que para jamás me rindiera, dándome la seguridad de levantarme cada día sabiendo que no estaría solo; y a mi papi por guiarme durante todo mi trayecto, por quedarse a mi lado a pesar de las dificultades y ser con quien podía contar para solventar mis problemas. 

Lleno de ilusión de haber alcanzado este sueño, gracias familia Gonzaga.

“Alcanza la excelencia y compártela” -San Ignacio de Loyola

La vida es buena cuando tú estás feliz; pero la vida es mucho mejor cuando los otros son felices por causa tuya.

Muchas Gracias

Discurso alusivo a la fecha

En las chozas y en las covachas, hay gente que trabaja, que tiene hambre. Las mujeres aguardan al raso que no volverá. Sus bocas, llagadas de miseria y sus ojos gastados de tanto mirar los caminos, han aprendido a leer. En las eras calientes, ya los indios no son los bueyes: saben leer: ¡Saber leer es tener un estómago, una boca y gritar PAN!!!!  ese pan de los ojos que saben leer, eres tu BANDERA. 

Buenos días:

Autoridades, docentes ignacianos, estudiantes, madres y padres de familia

Momento de gloriosos y alentadores recuerdos señalan aquellas fechas, una de ellas es el 26 de septiembre. Además, nuestra historia está llena de ejemplos de lucha, valentía y perseverancia de nuestros pueblos que buscaron prevalecer sus derechos frente a los tiranos. Estas fechas las conocemos en conciencia, las recordamos y respetamos porque nos indican los caminos y los procesos de nuestros antepasados, de esta manera, fortalecemos nuestro pertenencia e identidad. Bien se ha dicho que “No se ama lo que no se conoce” “Sí ignoramos nuestros símbolos patrios, si desconocemos su dialéctica, si despreciamos su proceso social e histórico” vale preguntarse ¿cómo podremos identificarnos con lo que somos?

Por esta razón, la bandera es la primera noción que tenemos de la Patria, desde muy pequeños reconocemos el amarillo, el azul y el rojo como colores que nos pertenecen y nos identifican. Pero, para llegar a la bandera que hoy conocemos, tuvieron que hacerse varias modificaciones, siguiendo el alud de acontecimientos que muestra la historia ecuatoriana, a partir del 1830, año de la creación del Estado de Ecuador hasta 1900, que se decreta el uso de la bandera tricolor. Este símbolo patrio, la bandera tricolor es importante, porque ella significa la integridad de nuestra nación, la soberanía de la patria, la fortaleza de los ecuatorianos y la pureza de nuestra historia. La bandera es el símbolo de nuestras almas que aspiran ser y hacer, además, es una insignia viva del civismo.

La bandera es el símbolo más democrático y universal del Ecuador. Nuestra bandera, durante 191 años ha sido el estandarte de las grandes batallas nacionales, pero también de la lucha cotidiana que libramos todos los días como ciudadanos, es el estandarte del esfuerzo de nuestras familias por salir adelante, del empeño que pone el docente para impartir una buena cátedra y de que cada uno de usted al ser parte activa de la sociedad, por ende, la bandera ecuatoriana es contexto de una herencia invaluable que perdura y palpita en el corazón del pueblo. 

Por esta razón, estamos aquí en el Juramento a la Bandera, acto solemne que no es otra cosa que recordar esas voces de mujeres y hombre que empuñaron las armas para hacer de nuestra patria “luz de América” pero también para reconocer a nuestros héroes del presente, a nuestra gente que a diario defiende nuestra libertad, la gente que, a diario, con convicción se sacrifica porque todos vivamos en armonía y paz social. 

También, nos recuerda el compromiso que tenemos para consolidar y construir, con nuestros esfuerzos, una verdadera cultura de la democracia, a la cual debemos aspirar continuamente. Hoy seremos testigos de vuestro juramento que representa a los ecuatorianos que dieron su vida para que la Patria fuera soberana, testigos serán todos los ecuatorianos que en este momento trabajan y se sacrifican por un Ecuador mejor, testigos serán vuestros padres y docentes, todos ellos aplauden vuestro gesto y se llenan de orgullo al ver con que unción cívica y con cuanto amor habéis acercado vuestros corazones a nuestra tricolor.

Recodad que la bandera es “dorada como las mieses … azul como las alturas … y roja como la llama. Nuestra bandera tricolor, nuestro orgullo, nuestro símbolo de ser una nación libre y soberana”

Para finalizar quiero expresar las palabras de González Suárez “Esta es la Bandera con que los soldados de la Gran Colombia triunfaron en cien batallas; no la enfrentéis; esta es la Bandera que llevó Bolívar y no puede levantarse con gloria, si al flotar al aire ha de acariciar la frente de los déspotas… Esta es la Bandera que en la mañana del 24 de mayo de 1822 ondeó los riscos del Pichincha sobre el ejército del invicto Sucre… Esta es, en fin, la Bandera que honró la diestra triunfadora de Bolívar, el Libertador: no la toque quien no tiene las manos limpias, y generoso el corazón…”. 

Y, recordad nuestro lema: “Ser más para servir mejor”

Gracias. 

Reconocimiento U.E Gonzaga a Sofía Verdezoto

En 1973, el P. Arrupe escribió: «hoy en día, nuestra meta y objetivo educativo tiene que ser la formación de hombres para los demás; hombres que no vivan para sí, sino para Dios y para su Cristo» (Hombres para los demás, Valencia, 1973). Hombres y mujeres para los demás y con los demás se considera una expresión moderna del humanismo que la educación Jesuita ha defendido desde sus principios. Captura, resumidamente, el objetivo final de nuestros esfuerzos educativos y nuestro énfasis en una fe que promueve la justicia.

Veinte años después, en 1993, el P. Kolvenbach comentando la publicación del documento Pedagogía Ignaciana: un planteamiento práctico, ratificó el planteamiento de Arrupe y expandió su significado al explicar que «nuestro objetivo como educadores es la formación de hombres y mujeres competentes, conscientes, y comprometidos en la compasión» (Carta del P. Kolvenbach sobre el Paradigma Pedagógico Ignaciano, Roma, 1993). Estas cuatro Cs también han inspirado la renovación de la educación Jesuita en las últimas dos décadas. 

Y es desde esta inspiración cuando podemos decir con mucha certeza que nuestra estudiante Sofía Verdezoto es signo vivo de nuestra excelencia humana desde las 4Cs que ha venido desarrollando sus dones y capacidades desde el servicio a los demás con su alegría, entusiasmo, compromiso, servicio desde el amor que se dona y se entrega por la verdadera y auténtica felicidad en cada uno de los FAS, experiencias en el grupo de misiones, su participación activa y comprometida en el proceso formativo que nos ofrece el CEL desde un liderazgo ignaciano profundo y siendo así compasiva desde su corazón. 

Y con mucha alegría reconocemos hoy su entrega, dedicación, responsabilidad, y el amor puesto más en las obras que en las palabras, a nivel académico, formándose día a día con el rigor de lo que implica prepararse para transformar la vida y la sociedad, y ser excelente ser humano y competente profesionalmente hablando.

Consciente de su propia realidad para acercarse a la realidad de los demás, siendo muy cercana a sus compañeros, amiga, confidente, cultivando su vida espiritual, desde la cercanía con Dios y con su prójimo, desde las bases que su familia le brinda en el día a día. Viviendo la justicia, paz y honestidad para transformar la sociedad desde una responsabilidad y justicia social.

Reconocemos este camino de lucha en medio de la adversidad que tuviste que enfrentar desde la primaria que realmente desde la mirada de fe, se convirtió en una verdadera oportunidad para ser testimonio vivo del amor de Dios que nos cuida, ama, protege, y sobre todo nos da la oportunidad para alcanzar esta excelencia que ahora has alcanzado querida Sofy, desde esta formación integral. Tus padres de familia han sido quienes ahora te han puesto esta medalla de reconocimiento, un reconocimiento que si bien es cierto ha sido fruto de tu entrega, dedicación y sobre todo desde ese reconocimiento del corazón por tu valentía para enfrentar la vida.

Dios te bendiga.