Estudiantes de 2 BGU de la Unidad Educativa Gonzaga estuvieron en Macuchi, El Palmar y Guasaganda, vía a La Maná, en su experiencia de acción social en donde se vincularon con las comunidades en su trabajo en el campo.

Uno de los opbjetivos que cumplió está actividad fue motivar a los estudiantes de BGU en la necesidad de la construcción de un proyecto de vida con  un claro compromiso  social que permita la transformación de la realidad a través de la  acción social , en concordancia con el MAGIS ignaciano propio de  la educación jesuita.

En esta experiencia participaron apróximadamente 60 jóvenes, 5 educadores ignacianos y 3 ex alumnos distirubuidos en 3 comunidades del sector en donde partiparon en el trabajo del campo: limpiar terrenos, cuidar ganado, cosechar caña realizar panela, entre otras actividades.

A continuación presentamos relatos de nuestros ex alumnos que apoyaron como acompañantes de los grupos:

Miguel Gutierrez, ex alumno Gonzaga:

Hoy en día el apego hacia lo material y las comodidades de la vida en ciudad, nos hacen pasar por alto aspectos cruciales en la formación de la juventud como el ser agradecidos, el ser consientes y obviamos la práctica de valores; inclusive, hay detalles que nos suelen parecer insignificantes y que muchos jóvenes desconocen, o simplemente no les importa, como el saber de donde o cómo se producen los alimentos que se sirven a diario en sus colegios y hogares. El programa de Formación en Acción Social de Segundo de Bachillerato, realizado en parroquias rurales del Cantón La Maná, provincia de Cotopaxi, Ecuador, brindó a los jóvenes la oportunidad de vivir la realidad, hombro a hombro, de este sector de la sociedad ecuatoriana dedicado a la producción primaria, es decir, alimentos para consumo. En la experiencia, los estudiantes fueron enviados a compartir con las familias y a colaborar con las labores diarias de agricultura y ganadería. Muchos de ellos, veían por primera vez cómo se ordeña una vaca o cómo se usa un machete, sin embargo, no les faltó voluntad para aprender e ímpetu para extenderles la mano y con ello mejorar el día de estas personas provocándose sonrisas y recuerdos que difícilmente se olvidarán. Al finalizar la jornada, el trabajo hacia ver sus consecuencias, pero, ni cansancio ni el dolor opacaron la satisfacción del trabajo cumplido. Esto les permitió ver con otros ojos al mundo, con un verdadero sentido de justicia social y equidad; los invitó a ser la generación del cambio comprometida con un mundo más humano y solidario. Solo el ponerte en los pies de los demás te permite valorar lo que tienes y te hace saber que hay otras personas que con menos son más y sirven mejor.

Ana Cadena, ex alumna Gonzaga

Como ex alumno de un colegio de formación en acción social, cuando te enfrentas al mundo sientes mucho más compromiso con la gente y los que te rodean. De modo que buscas volver a vivir esa sensación de servicio en cada actividad. El poder acompañar una experiencia de FAS intensivo, desde otro rol, genera en primer lugar perspectivas y nerviosismo. Los cuales se transforman en valor y ganas para dar el cien de tu esfuerzo; no solo como acompañante, sino como persona. La vinculación comunitaria es en esencia poner el amor más en obras que en palabras. Los chicos van comprometidos a prestar su ayuda, muchas veces no de forma voluntaria. Sin embargo, cuando se encuentran en el sitio de trabajo, su esfuerzo es evidente y perdura hasta cumplir con la tarea asignada. Como acompañante es grato poder apreciar este proceso. Ahí es cuando las expectativas se cumplen y mejor aún, son superadas. Es un dar y dar. Al final de la experiencia terminamos ganando mucho más que lo que la gente de las comunidades nos brinda. El aprender a valorar lo que tenemos, a dolerse del trabajo del otro, a enriquecerse con poco, son cosas que no tienen precio. Cualquier persona que experimente una actividad de tal magnitud, se replantea su proyecto de vida y sin duda los chicos lo hicieron.

Al final, lo importante es seguir caminando en la construcción de una sociedad más justa, más de Dios.