Despedida a Jonny Cedeño

jonny

Querido Jonny

Hoy estamos aquí reunidos tus amigos del CEL. Estos chicos, chicas y asesores apenas somos representantes de las más de 10 generaciones de celistas que hemos compartido contigo nuestros sueños de construir una ciudad de lona; una comunidad de jóvenes comprometidos con el Evangelio.

Hoy, pese a esta fuerte lluvia que pareciera nos invita a no dejarte marchar, estamos aquí junto a ti con el corazón agradecido por todos los atardeceres, por el tiempo disfrutado en las cocinas y temáticas, las largas y divertidas horas de acompañamiento, la confianza que nos enseñaste a poner en el Señor; en fin, agradecidos por la sencillez compartida y el buen humor que será tan difícil de olvidar sin una amplia sonrisa en el alma.

Soy testigo, -y perdónenme que hable en singular-, de tu profunda amistad, de la cercanía humana, del cariño personal vuelto fuego de campamento o convertido en silencio contemplativo.

¡Cuánta gente, al conocer de tu partida, de la vuelta a tu Manabí querido, -tierra santa-, luego de 29 años de vivir fuera, se ha manifestado a través de las redes sociales para hacerte saber de su cariño! Ya tendremos la oportunidad de hacerte llegar sus saludos.

Cuentan la historia del músico bullanguero que en toda fiesta de cada pueblito de la costa iba poniendo la alegría; de aquel que con su acordeón interpretaba la vida y en sus acordes movía al festejo y al compartir. Pero un día, luego de una de tantas fiestas compartidas, y mientras se desplazaba en su mula, compañera de tantas misiones, fue asaltado por un grupo de vándalos que luego de golpearlo se llevaron su más apreciado tesoro: su acordeón.

Al día siguiente, un paisano recorría por ese mismo camino. Volteó y alcanzó a ver al músico que todavía se encontraba en el suelo, todo apaleado. Y cuando le preguntó por las circunstancias de lo que le había pasado, apenas el músico alcanzó a balbucear con una profunda paz: “se llevaron mi acordeón… pero jamás se llevarán mi música…”.

Amigo querido, tú dejas tu música aquí en medio de nosotros; por tanto, no te vas del todo. Seguirás en el espíritu del fuego ayudándonos a ser generosos, a servir a Dios y al hermano como ellos se merecen, a dar sin medida, a no temerle a las heridas, a trabajar sin descanso y a no esperar más recompensa que el Amor. Ten la certeza que te vamos a extrañar

Parafraseando a Arrupe, para esta nueva etapa de la vida que comienzas; para el hoy: amén. Y para el futuro que has de vivir con gente a la que harás tanto bien como lo has hecho con nosotros: aleluya.

Buen viaje, querido Jonny y nunca olvides el camino de vuelta a esta tu casa.

cel jefespanchito

 

Atentamente,
Francisco Javier Robalino

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